PEDAGOGÍA Y CURRICULUM

 

 

 

  

Centro Educativo valles virtual. (CEVvl).

 

Sede: San Martin de las Flores, Tlaquepaque Jalisco.

 

Ensayo sobre la pedagogía y currículum

 

Presentado por: Vargas Hernández Keila Jired

 

Título al que se aspira: Maestra en pedagogía e innovación

 

18 de junio de 2025 Guadalajara Jalisco

INTRODUCCIÓN

En el siguiente ensayo se habla sobre dos elementos fundamentales del proceso educativo: la pedagogía y el currículo, abordados desde su definición, evolución y relevancia en el contexto mexicano. Para ello, se presenta primero una explicación general de qué es la pedagogía y cuál ha sido su papel a lo largo del tiempo en la formación educativa. Posteriormente, se describen algunas corrientes pedagógicas que han influido en los modelos de enseñanza-aprendizaje, tanto a nivel teórico como práctico.

Más adelante, se analiza la relación entre la pedagogía y el currículo, entendiendo que no pueden concebirse por separado, ya que ambos estructuran y orientan el trabajo docente. Finalmente, se reflexiona sobre su efecto e importancia en la educación en México, considerando cómo influyen en el diseño de planes y programas, en la formación del profesorado y en la experiencia escolar de niñas, niños y adolescentes. Este análisis permite comprender mejor los desafíos actuales de la educación mexicana y la necesidad de una visión pedagógica crítica y comprometida con el contexto social.

Para iniciar se menciona acerca de las definiciones de los conceptos que se van a considerar para abordar los temas posteriores del ensayo, siendo ellos pedagogía y curriculum, los dos abonando a la innovación y cómo influyen como fusión en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué es la pedagogía?

Principalmente definamos pedagogía una palabra fácil y compleja a la vez ya que en su mayoría se interpreta y se da por hecho que únicamente es el proceso de enseñanza-aprendizaje en los que se incluyen únicamente los docentes y alumnos, sin embargo, esta es una ciencia que se dedica a estudiar la educación, no solo se ocupa de la educación formal en las escuelas, si no al análisis y al estudio verdadero de la educación a lo largo de la vida en diferentes contextos y a través de diferentes disciplinas. Además, que tiene como objetivo mejorar la formación integral de las personas y promover así el desarrollo de capacidades ahora si mediante este proceso ya mencionado enseñanza-aprendizaje.

En resumen, la pedagogía implica diversos conceptos que la conforman y define con diferentes características como lo siguiente:

Ø  Una ciencia de la educación: Investiga los procesos educativos y busca una mejor enseñanza

Ø  Teoría y practica: Se nutre y se basa en diferentes teorías educativas y las aplica en la práctica para mejorar la experiencia educativa.

Ø  Integral: Considera la educación en todos los ámbitos de la vida y en todas las etapas de su desarrollo

Ø  Adaptable: Se ajusta a las necesidades y características de cada individuo y los diferentes contextos.

Es importante también mencionar que depende mucho de la preparación y actualización de los docentes y encargados de llevarla a cabo ya que es fundamental para el desarrollo de los diferentes procesos y la transformación de la educación.

 

Corrientes pedagógicas.

La pedagogía, como ciencia y practica de la educación, se apoya en diversas corrientes pedagógicas que han influido y continúan influyendo en la forma en la que se enseña y se aprende. Estas corrientes proporcionan diferentes teorías que van guiando a los docentes en la creación de los diferentes ambientes de aprendizaje efectivos y en la implementación de diferentes estrategias de enseñanza mediante las cuales se promueve el desarrollo integral de los estudiantes así mismo estas corrientes reflejan la evolución del pensamiento educativo y buscan las respuestas a los desafíos contemporáneos.

 

Pedagogía tradicional

Su idea es centrarse en el estudio del comportamiento observable y su conocimiento a través del condicionamiento y desarrollar métodos de enseñanza que refuerzan comportamientos deseados y eliminen los no deseados, esto con recompensas y castigos en pocas palabras.

Su enfoque principal está centrado en la transmisión de conocimientos del maestro al alumno, creando estudiantes como receptores y pasivos de la información, incentivando la memorización, repetición y disciplina estricta, limitando la participación activa y su pensamiento crítico, creando una autoridad incuestionable en el docente.

Pedagogía constructivista

Esta corriente se centra en la idea de que el aprendizaje es el ´proceso activo y dinámico, donde los estudiantes construyen su propio aprendizaje y conocimientos. En lugar de recibir información pasivamente, ellos interactúan con su entorno y sus experiencias previas para dar sentido al mundo que los rodea y su contexto. En conclusión, el rol del alumno es ser protagonista, reflexivo y crítico para así construir nuevos saberes a partir de los previos.

Esta corriente pedagógica se lleva a cabo a través de la elaboración de proyectos, resolución de problemas, trabajo en equipos.

 

Pedagogía humanista

Enfocada en el desarrollo del potencial de los alumnos, se enfatiza en la importancia de la autoactualización y la creación de entornos educativos que fomentan la libertad, la creatividad y el desarrollo persona, además aborda métodos que promueven la individualidad y el bienestar emocional de los estudiantes.

 

Pedagogía critica

Esta corriente pedagógica es influenciada por Paulo Freire, la cual aboga por una educación que empodere a los estudiantes y los convierta en agentes de un cambio social, tiene como objetivo enseñar a analizar críticamente la realidad social y a desarrollar practicas educativas que promueven la justicia y la equidad.

Cada una de estas corrientes tiene un impacto diferente de acuerdo al uso y a la forma en la que los docentes las aplican, además que se trabajan de diferente manera de acuerdo a las necesidades de los estudiantes y el contexto en el que se encuentra el docente, siempre y cuando sepa adecuarlas y encontrar el verdadero enfoque y propósito de cada una.

 

¿Qué es el currículum?

A diferencia de la pedagogía, este es el plan organizado de enseñanza- aprendizaje que va orientando a los estudiantes que deben aprender, como deben aprenderlo y como se va a evaluar ese aprendizaje, considerando un contexto cultural, político y social.

El curriculum se refiere al conjunto de objetivos, contenidos, metodologías y criterios de evaluación que guían el proceso de enseñanza aprendizaje.

En cualquier institución educativa, trabaja y defiende una cultura, -un curriculum- que se puede transferir de múltiples maneras, lo cual es un hecho consustancial a la existencia de la institución escolar, puesto que mediante este se puede estructurar la condición lógica de la enseñanza bajo claves psicopedagógicas.

Ámbitos en el curriculum y las practicas con su desarrollo

Dentro del curriculum se realizan diversos tipos de actividades que cruzan diversas prácticas, además del resultado de las transformaciones que provocan dichas prácticas. Desde la fase en la que se discute y se dispone de un plan de currículum hasta el momento en el que se puedan apreciar los efectos educativos en sus destinatarios, el plan original será traducido, interpretado, realizado de una manera u otra, por una metodología concreta; será enriquecido o empobrecido; en todo caso será transformado por las prácticas de las instancias políticas y administrativas, por los materiales curriculares, por los centros escolares, por el profesorado y por los procedimientos de evaluación. Se propone una visión procesual del currículum, la cual nos lleva a distinguir entre el proyecto educativo o texto del currículum explícitamente pretendido (el currículum oficial) y su realización (el currículum en la acción). El enlace entre ambas facetas intentan establecerlo las estrategias de diseño curricular, a lo que en un lenguaje más tradicional se denominaba programación de las enseñanzas.

Los componentes del currículum como guía integral de la educación

El currículo no es únicamente una lista de contenidos que deben enseñarse en las escuelas; es, más bien, una estructura compleja que orienta y regula el proceso educativo. Para que este proceso sea coherente y efectivo, el currículum se construye a partir de diversos componentes que le dan forma y sentido. Estos elementos no actúan de manera aislada, sino que se articulan entre sí para garantizar que la enseñanza y el aprendizaje respondan a fines educativos claros, pertinentes y contextualizados.

Uno de los componentes esenciales son los objetivos educativos, los cuales definen qué se espera que los estudiantes logren al final de un ciclo, grado o unidad de aprendizaje. Estos objetivos marcan la dirección del proceso formativo, orientando tanto la labor del docente como los esfuerzos del alumno. Un objetivo bien formulado debe ser claro, alcanzable, medible y coherente con el perfil de egreso establecido por el sistema educativo.

Los contenidos constituyen el segundo gran pilar del currículo. Se trata de los saberes, conceptos, habilidades, actitudes y procedimientos que los estudiantes deben adquirir. Estos contenidos varían según el área disciplinar, el grado escolar y el enfoque pedagógico adoptado. No basta con enseñar contenidos por sí solos; es fundamental que se presenten de manera significativa y vinculada al entorno de los estudiantes, para que puedan apropiarse de ellos y darles sentido

La metodología es otro elemento clave. Aquí se incluyen las estrategias didácticas, formas de organización del grupo, recursos materiales, tecnologías educativas y estilos de enseñanza que se utilizarán para facilitar el aprendizaje. La elección de la metodología debe responder al tipo de contenido, las características del grupo y el contexto sociocultural. No es lo mismo enseñar matemáticas a estudiantes rurales de nivel básico que a jóvenes urbanos de nivel medio superior. Por eso, la flexibilidad y la creatividad pedagógica son indispensables.

La evaluación es el componente que permite verificar si los objetivos han sido alcanzados. Sin embargo, su función va más allá de asignar calificaciones. La evaluación debe ser un proceso continuo, formativo y reflexivo, que permita al docente ajustar su práctica, al estudiante conocer su progreso, y al sistema educativo mejorar su efectividad. Evaluar es también una forma de enseñar, siempre que se enfoque en el crecimiento más que en la sanción.

Por otra parte, el currículo no puede estar desligado de los valores y actitudes que se desean promover en la ciudadanía. Aspectos como la responsabilidad, el respeto, la solidaridad, la honestidad o la justicia deben estar explícita o implícitamente presentes en el proceso educativo. En este sentido, el currículo tiene una dimensión ética y social que moldea las relaciones humanas dentro y fuera del aula.

Finalmente, el tiempo y la organización curricular también son componentes fundamentales. La distribución de contenidos por grados escolares, la duración de los ciclos académicos, la carga horaria de cada asignatura y el orden progresivo de los aprendizajes esperados son decisiones curriculares que influyen directamente en la experiencia escolar del alumnado. Una mala organización del tiempo puede limitar el aprendizaje, mientras que una distribución equilibrada puede potenciarlo.

En conjunto, estos componentes hacen del currículo una herramienta viva y dinámica, que debe ser revisada constantemente para responder a los cambios sociales, científicos, culturales y tecnológicos. Un currículo integral, bien estructurado y con sentido pedagógico, es clave para avanzar hacia una educación más equitativa, inclusiva y transformadora, como lo plantea el modelo de la Nueva Escuela Mexicana.

Los tipos de currículum y su impacto en la práctica educativa

El currículum, entendido como el conjunto de elementos que estructuran la educación, no es una entidad única ni homogénea. Aunque desde las instituciones educativas se promueve un currículum formal y prescrito, en la realidad escolar coexisten diversas formas de currículo que influyen —a veces de manera explícita, otras de forma invisible— en la formación del estudiantado. Reconocer la existencia de estos tipos de currículum permite comprender mejor las tensiones entre la teoría y la práctica educativa, así como las desigualdades que se reproducen dentro del sistema escolar.

El primer tipo es el currículum oficial o prescrito, también conocido como currículum normativo. Este es el documento que define el Estado a través de sus instancias educativas (como la Secretaría de Educación Pública en México), y contiene los objetivos de aprendizaje, contenidos por grado, metodologías sugeridas y criterios de evaluación. Representa lo que “se supone que debe enseñarse” en las escuelas del país. Su función es garantizar la equidad, coherencia y organización del sistema educativo, ya que establece una base común para todos los estudiantes. Sin embargo, este tipo de currículum suele estar diseñado desde una lógica centralizada, y no siempre toma en cuenta la diversidad de contextos culturales, sociales y económicos del país.

En contraste, encontramos el currículum real o aplicado, que es aquello que realmente se enseña y aprende en el aula. No siempre coincide con lo que está estipulado en los planes y programas oficiales. Las decisiones del docente, la dinámica del grupo, la disponibilidad de

materiales, el contexto local o incluso las creencias del profesorado influyen directamente en lo que efectivamente sucede en la práctica. Por ello, se dice que la experiencia escolar real no es una simple copia del currículum prescrito, sino una interpretación situada. Esta distancia entre lo oficial y lo aplicado puede ser una fuente de creatividad pedagógica, pero también de inequidades si las condiciones son desiguales.

Un tercer tipo es el currículum oculto, concepto desarrollado por teóricos como Philip Jackson y Henry Giroux, para referirse a los mensajes, valores, normas y actitudes que se enseñan de forma implícita, sin estar escritos en los planes oficiales. Por ejemplo, el respeto a la autoridad, la obediencia, la puntualidad, la competencia o incluso la desigualdad de género pueden ser reproducidos como parte del currículum oculto. Este tipo de currículum tiene un enorme impacto en la formación moral y social de los estudiantes, ya que moldea su conducta, visión del mundo y posición frente a la autoridad. Muchas veces, este currículum es más influyente que el contenido académico mismo

Finalmente, el currículum nulo hace referencia a todo aquello que se omite enseñar. Puede tratarse de temas incómodos, sensibles o controversiales como el racismo, la diversidad sexual, los movimientos sociales, o los derechos humanos desde una perspectiva crítica. Lo que no se enseña también comunica un mensaje: que ciertos saberes no son importantes, no son legítimos o no son deseables. El currículum nulo refleja las decisiones políticas y culturales que definen qué conocimientos entran y cuáles quedan fuera de la escuela. En este sentido, es también una forma de poder.

En conjunto, estos tipos de currículum nos muestran que la educación no es un proceso neutro ni exclusivamente técnico. Por el contrario, está atravesada por decisiones ideológicas, desigualdades estructurales y relaciones de poder. Un análisis crítico del currículum debe ir más allá del documento oficial e incluir lo que se enseña, lo que se oculta, y lo que se omite. Solo así podremos avanzar hacia una educación más consciente, justa y transformadora.

¿Cómo funcionan la pedagogía y el curriculum?

La pedagogía y el currículo en México son dos componentes fundamentales del sistema educativo que se entrelazan en la práctica escolar. Mientras la pedagogía aporta las teorías, principios y enfoques sobre cómo enseñar y aprender, el currículo define qué se debe enseñar, cómo y con qué fines. En conjunto, ambos elementos dan forma a la experiencia educativa, estructuran la labor docente y orientan los aprendizajes esperados de niñas, niños y adolescentes en el país

La pedagogía como guía de la práctica educativa

La pedagogía en México ha evolucionado a lo largo del tiempo desde modelos tradicionales centrados en la autoridad del maestro y la memorización, hacia enfoques más críticos, constructivistas y participativos, que reconocen al estudiante como sujeto activo de su aprendizaje. Como afirma Freire (2005), “enseñar exige respeto a los saberes de los educandos”, lo que implica una relación dialógica y contextualizada.

Actualmente, la pedagogía que se promueve desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) busca centrarse en el desarrollo de competencias, pensamiento crítico, trabajo colaborativo y conciencia social, en sintonía con enfoques como el socio-constructivismo de Vygotsky (1978) y el aprendizaje significativo de Ausubel.

El currículo como expresión política y cultural

Por su parte, el currículo en México no solo es un plan de estudios, sino una expresión de decisiones políticas, sociales y culturales que definen qué conocimientos y valores se consideran importantes para formar a las futuras generaciones. Como señala Gimeno Sacristán (2010), “el currículo es la expresión y concreción de un proyecto educativo, en unas determinadas condiciones que lo matizan”.

Desde el Estado mexicano, el currículo es diseñado por la SEP y se estructura por niveles educativos, áreas de conocimiento, grados escolares, aprendizajes esperados y perfiles de egreso. A lo largo del tiempo, ha transitado por diferentes enfoques: desde los planes centrados en contenidos (como el de 1993), pasando por el enfoque por competencias (RIEB 2009 y Plan 2011), hasta llegar al Plan de Estudios 2022, que busca promover una educación más comunitaria, intercultural, inclusiva y con justicia social.

La articulación entre pedagogía y currículo

En México, la pedagogía y el currículo se articulan en la forma en que los docentes planifican sus clases, seleccionan estrategias didácticas, aplican instrumentos de evaluación y adaptan los contenidos al contexto. Sin embargo, esa relación no siempre es armónica. A menudo, existen tensiones entre lo que dice el currículo y lo que es posible aplicar en el aula, debido a factores como la falta de formación continua, la sobrecarga administrativa, la pobreza estructural en muchas escuelas y la escasa participación del magisterio en el diseño curricular.

Según Chuquilin Cubas y Zagaceta Sarmiento (2017), “el currículo regula y estructura los procesos de trabajo en la escuela, pero se diseñan reformas sin un diálogo suficiente con los docentes que deben implementarlas

Desarrollo histórico del currículo en México

La historia del currículo en México refleja no solo cambios pedagógicos, sino también transformaciones políticas, sociales y económicas. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, el país ha experimentado diversas etapas curriculares, influenciadas por contextos internacionales y necesidades nacionales.

En sus orígenes, el currículo mexicano fue heredero del modelo positivista, centrado en la memorización, la disciplina y el orden, como reflejo de un Estado en formación que buscaba consolidar la identidad nacional. Durante el Porfiriato, la influencia europea marcó la pedagogía normalista, y figuras como Enrique Rébsamen contribuyeron a profesionalizar la formación docente.

Con la Revolución Mexicana (1910) y la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1921, se impulsó una educación rural y popular, humanista y nacionalista. Vasconcelos promovió el arte, la lectura y el civismo como parte fundamental del currículo, en un intento de integrar al país por medio de la cultura.

A partir de los años 60, el currículo adoptó un enfoque más técnico y científico, alineado con los intereses del desarrollo económico y la modernización del Estado. Surgieron los primeros planes de estudio por objetivos, centrados en la eficiencia, la planificación y la evaluación. En 1993, con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), se introdujo la descentralización curricular y el enfoque por competencias.

Durante el siglo XXI, las reformas curriculares (2004, 2011, 2017) buscaron articular la educación básica (preescolar, primaria, secundaria), establecer perfiles de egreso, aprendizajes esperados y estándares de desempeño. Sin embargo, muchas de estas reformas han sido criticadas por su enfoque tecnocrático y poco contextualizado.

En 2022, con el nuevo Plan de Estudios de la Nueva Escuela Mexicana, se plantea un currículo más crítico, inclusivo y vinculado a las comunidades. Este modelo propone superar la fragmentación por asignaturas y priorizar campos formativos que integren saberes diversos, como el pensamiento matemático, la justicia social, la educación ambiental, y la conciencia histórica.

Este recorrido evidencia que el currículo en México ha sido una construcción en constante cambio, resultado de tensiones entre lo pedagógico, lo político y lo social. Comprender esta evolución permite valorar no solo los avances logrados, sino también los desafíos que aún persisten para lograr una educación realmente transformadora.

Avances y desafíos actuales

El currículo mexicano actual, a través de la Nueva Escuela Mexicana (2022), busca una transformación pedagógica de fondo, con un enfoque humanista, territorial y comunitario. Se propone abandonar el paradigma neoliberal basado en la medición y la competencia individual, para avanzar hacia una educación basada en la solidaridad, la inclusión y la conciencia crítica. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos importantes: falta de materiales, resistencias institucionales, escasa formación docente y problemas de infraestructura.

Entre los avances más significativos destaca el enfoque integral y humanista que ha permeado los marcos pedagógicos y curriculares actuales. Ya no se concibe la educación como un mero proceso de transmisión de conocimientos, sino como un espacio para el desarrollo de competencias cognitivas, emocionales y sociales. Este cambio de paradigma promueve que los estudiantes no solo aprendan contenidos académicos, sino que también desarrollen habilidades para la vida, como el pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo colaborativo, indispensables para enfrentar los retos del siglo XXI.

Asimismo, la incorporación de la flexibilidad curricular y la contextualización de los contenidos son avances relevantes. Reconocer la diversidad cultural, social y regional del país ha permitido adaptar los planes de estudio para hacerlos más pertinentes y cercanos a la realidad de los estudiantes. En este sentido, la participación activa del magisterio y de las comunidades escolares en la construcción y ajuste del currículo contribuye a una educación más inclusiva y significativa. Además, la integración de tecnologías educativas ha abierto nuevas posibilidades para enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, facilitando el acceso a la información y la implementación de metodologías innovadoras que motivan a los alumnos y promueven su autonomía.

A pesar de estos avances, la pedagogía y el currículo enfrentan importantes retos que impiden que su potencial se traduzca plenamente en la práctica educativa. Uno de los desafíos más evidentes es la brecha entre el diseño curricular y la realidad de las escuelas. Las condiciones materiales, la capacitación docente insuficiente y la falta de recursos afectan la correcta aplicación de los planes y programas de estudio, especialmente en comunidades marginadas o rurales.

Otra dificultad significativa es la persistencia de desigualdades regionales y socioeconómicas que condicionan la calidad educativa que reciben los estudiantes. Esta diversidad requiere de políticas educativas flexibles y contextualizadas, sin embargo, en muchos casos el currículo sigue siendo rígido y centralizado, limitando la capacidad de las escuelas para innovar y atender las necesidades específicas de sus alumnos.

 

Además, la formación y actualización continua del profesorado es un aspecto crítico. Sin una preparación adecuada y constante, los docentes encuentran obstáculos para implementar nuevas estrategias pedagógicas y adaptarse a los cambios curriculares. Esta situación se ve agravada por la resistencia al cambio, tanto institucional como individual, que dificulta la transformación educativa necesaria.

Finalmente, la evaluación educativa suele centrarse en resultados académicos cuantificables mediante exámenes estandarizados, dejando de lado otros aspectos fundamentales del desarrollo integral del estudiante, como las habilidades socioemocionales y el pensamiento crítico.

La pedagogía y el currículo han experimentado avances significativos que los acercan a una educación más integral, equitativa y pertinente. No obstante, para superar los desafíos actuales es indispensable un compromiso conjunto de autoridades, docentes y comunidades escolares, que promueva políticas educativas contextualizadas, fortalezca la formación docente y fomente una cultura de innovación y flexibilidad. Solo así será posible cerrar las brechas existentes y garantizar que la educación cumpla con su función transformadora y formadora de ciudadanos críticos y comprometidos con la sociedad.

Además, como apunta Terrón Amigón (2019), temas como la educación ambiental o los saberes comunitarios muchas veces quedan relegados, y se requiere un currículo verdaderamente transdisciplinar y situado que dialogue con la realidad de las comunidades mexicanas.

Conclusión

La pedagogía y el currículo en México constituyen dos elementos fundamentales y estrechamente vinculados que definen tanto los contenidos educativos como las metodologías empleadas en las aulas. Estos pilares no solo establecen qué se debe enseñar, sino también cómo se debe enseñar para promover un aprendizaje significativo, integral y que responda a las necesidades actuales de la sociedad. Aunque los marcos teóricos contemporáneos plantean una educación orientada hacia la formación crítica, reflexiva y transformadora de los estudiantes, en la práctica persisten importantes desafíos que evidencian una desconexión entre lo que está diseñado en los documentos curriculares y la realidad cotidiana de las escuelas mexicanas. Esta brecha puede deberse a diversos factores, como la falta de recursos, la capacitación insuficiente del profesorado, las desigualdades regionales y socioeconómicas, y la rigidez de ciertos enfoques educativos que no consideran las particularidades culturales y contextuales de los alumnos. Para que la pedagogía y el currículo cumplan verdaderamente su propósito, es imprescindible fomentar una participación activa y constante del magisterio en la construcción y adaptación del currículo, así como la implementación de políticas educativas que sean flexibles y contextualizadas, capaces de responder a las diversas realidades del país. Además, debe existir un compromiso profundo y sostenido hacia la equidad y la justicia educativa, garantizando que todos los estudiantes, independientemente de su origen o condición, tengan acceso a una educación de calidad que les permita desarrollarse plenamente como individuos críticos y ciudadanos responsables. Solo a través de este enfoque integral y colaborativo será posible cerrar las brechas existentes y avanzar hacia un sistema educativo que realmente transforme vidas y contribuya al progreso social.

La pedagogía y el currículo en México son pilares interdependientes que orientan el qué y el cómo de la educación. Si bien los marcos teóricos actuales proponen una formación integral, crítica y transformadora, en la práctica aún persisten brechas entre el diseño curricular y la realidad educativa. Para que la pedagogía y el currículo funcionen realmente al servicio de los estudiantes, se requiere una mayor participación del magisterio, políticas educativas contextualizadas, y un compromiso sostenido por la equidad y la justicia educativa.


REFERENCIAS

Ø  Terrón Amigón, E. (2019). Esbozo de la educación ambiental en el currículum de educación básica en México. Una revisión retrospectiva de los planes y programas de estudio. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (RLEE), 49(1), 315–346. https://doi.org/10.48102/rlee.2019.49.1.42

Ø  Bruner, J. (1991). Actos del significado. Más allá de la revolución cognitiva. Madrid. Alianza.

Ø  Chuquilin Cubas, J., & Zagaceta Sarmiento, M. (2017). El currículo de la educación básica en tiempos de transformaciones: Los casos de México y Perú. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 22(72), 109–134. https://www.comie.org.mx/revista/v2018/rmie/index.php/nrmie/article/view/1190

Ø  Gimeno Sacristán, J. G. (2010). ¿Qué significa el currículum? Sinéctica, 34. Recuperado de https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-109X2010000100009

Ø  Gimeno Sacristán, J. (2010). ¿Qué significa el currículum? Sinéctica, (34). https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-109X2010000100009

Ø  Terrón Amigón, E. (2019). Esbozo de la educación ambiental en el currículum de educación básica en México. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 49(1), 315–346. https://doi.org/10.48102/rlee.2019.49.1.42

Ø  Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.

 

 

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